jueves, 15 de mayo de 2008

¿Qué pala puedo elegir?

En la red hemos encontrado un artículo interesante sobre que pala elegir y aquí os lo ponemos para que lo disfrutéis:
Esta es una pregunta que todo jugador de pádel se hace a la hora de adquirir una pala con la que jugar al pádel. Para responderla, el jugador deberá tener en cuanta su nivel de juego, cuanto tiempo lleva practicando este deporte, el peso de la pala y cuestiones relativas a la forma de jugar como el control o la potencia, entre otras.

Uno de los factores más importantes que determinan la calidad de una pala es su jugabilidad, es decir, la mejor combinación que ofrece entre potencia y control. Por potencia se entiende la capacidad que la pala tiene de influir en la fuerza que toma la bola. En cambio, el control es la capacidad que la pala tiene de transmitir precisión en la ejecución de un golpe.

Para calcular el porcentaje de control y potencia hay que tener en cuenta varios conceptos que van desde el tamaño de los marcos, el peso, el tamaño de la empuñadura o los materiales con los que está confeccionada. En relación al tamaño de los marcos, cuanto más ancha sea la pala, más despide; por ello, si es más estrecha, el jugador conseguirá más control pero menos potencia. En cuanto al peso de las palas, una pala ligera confiere menos potencia a los golpes que una más pesada, pero es más manejable. Sobre la empuñadura, lo importante es tener en cuenta que, cuando el puño es corto, la pala es más manejable; por eso, cuando es largo, gana en potencia, pero -eso sí- es más difícil de utilizar. Dentro de las cuestiones referidas a los materiales, el carbono da menos fuerza que la fibra de vidrio, por lo que la bola gana más velocidad cuando se golpea. Por su parte, el kevlar -poliparafenileno tereftalamida- es más resistente que flexible y ligero.


Iniciados, medios y de competición
Si se trata de un jugador recién iniciado en el pádel, conviene una pala con cabeza grande -lágrima o redonda-, ligera -no más de 370 gramos- y que sea manejable. Con ello incrementará el control sobre la potencia.

Si se es un jugador medio, conviene más una pala que ofrezca un poco más de potencia. La forma, que sea de diamante y con el balance repartido hacia la cabeza. El peso conviene que no pase de 370 gramos.

Sin embargo, si hablamos de un jugador de competición, le convienen palas con cabeza de diamante o triangular, más anchas -de 36 milímetros-, con una goma bastante blanca, con un peso que supere los 370 gramos -pero siempre que se juegue cómodo con ella- y que su balance tienda hacia la cabeza.
Vía: Las Provincias

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